La diferencia entre nombres y hombres
Pasé una semana entera sin escribir nada. Pero la verdad es que no tenía mucho que decir. El Barça sobrevivió en una eliminatoría atípica en donde el equipo que llevó la batuta y creó más peligro a lo largo de los ciento ochenta minutos, quedó eliminado. Sí, el Schalke 04 nos hizo sufrir demasiado como para despedirse sin marcar, pero son cosas del fútbol. Es cierto que en la segunda parte las cosas mejoraron un poco, pero no es lo que se debería esperar de este Barcelona que en otras épocas hubiera superado por mucho más a los alemanes. Solo espero que las especulaciones de los más optimistas se hagan realidad y se pueda superar al Manchester United, que para muchos (entre los que me incluyo) es actualmente el mejor equipo del mundo.
Pero la nota de hoy se la dedico no al Barça, sino al Getafe. Ese equipo pequeño que se hizo gigante plantando cara a los grandes de Europa con una plantilla en el papel muy modesta. En el papel digo, porque ninguno de sus jugadores es reconocido por la prensa internacional como ‘super cracks’, ni ganan las millonadas de sus compañeros del Madrid, Barcelona, Milan o su rival de hoy, el Bayern de Munich.
Esas cosas del fútbol que mencionaba anteriormente, han dictaminado que también en esta eliminatoria, quede fuera de competencia el mejor equipo sobre la cancha. Este conjunto ‘azulón’ se plantó con carácter y con ganas de llevarse la victoria ante un combinado alemán plagado de estrellas. Más honra si se toma en cuenta que se jugó casi todo el partido con diez hombres debido a la expulsión de De la Red. Jugador y medio menos, pues la roja la vio el orquestador del juego del Getafe. El mérito se agranda cuando caemos en la cuenta que siempre el ‘Geta’ fue por delante en el marcador y que su doble desgracia se debió a nefastos tantos recibidos en el último minuto del tiempo regular, y al último también del alargue. Muy fuerte puede ser la amargura en el barrio madrileño, pero pueden despertarse mañana con la frente en alto sabiendo que su equipo jugó como pocos en el viejo continente lo han hecho en Champions o UEFA.
La pregunta que no debería hacerse pues la respuesta es obvia, es ¿cómo lo lograron? Con ambición y coraje claro. Sacando un espíritu de lucha y el deseo de dar lo mejor en cada momento. Sin dar por perdido ningún balón ni sentirse menos que el contrario. Lo que sí llama la atención y merece cuestionarse, es el motivo por el que los grandes equipos de la liga de las estrellas no pueden dar esa misma demostración de competitividad. Las luminarias mediáticas parecen pagar con su rendimiento los elevados ingresos de su imagen. Parece obvio que con la fama y la plata, viene la fiesta y el licor y otros vicios que perjudican al ‘crack’. No es esta la situación de aquellos que luchan, se esfuerzan y entrenan a conciencia cada día por abrirse un espacio en alguno de esos equipos donde abundan los nombres famosos.
Afortunadamente aún quedan jugadores cómo Puyol, Iniesta o Casillas, que tienen los pies en la tierra y saben que todo lo que poseen se lo deben al equipo que los catapultó al estrellato y a la afición que los sigue día a día. Es allí donde radica precisamente la diferencia a los nombres que se hicieron grandes gracias a su habilidad y jugadas espectaculares, de los hombres que en verdad sudan la camisola y dejan todo en la cancha. Es por ello que agradesco al Getafe, que habiendo sido eliminado me permitió disfrutar e ilusionarme con una gran proeza, cosa que el equipo que más me gusta no ha podido hacer, a pesar de seguir en competencia.