Sin orgullo

Es la opinión de Attakinsky, publicada en 03/04/2008. Etiquetas:: Uncategorized | Tags: , , , , , , , , ,

Así me siento, no lo puedo negar. Es más, la vergüenza que parecen no sentir algunos jugadores y hasta miembros de la junta directiva, la siento yo cuando veo los desastres de el Barcelona en esta temporada. Los resultados en sí, no son tan relevantes cuando la imagen mostrada en el terreno de juego habla por sí misma.

Me permito repetir que no es doloroso caer en Mestalla, cuando uno se enfrenta a aquel Valencia sólido, que no deja escapar los puntos y hasta llegó a ser campeón de liga y finalista de Champions. Lo del Ruiz de Lopera es más de lo mismo, pues en otras ocasiones el gran juego del Betis hubiera sido suficiente excusa, pero cuando da todas las facilidades del mundo en la primera mitad y por haberle perdonado la vida te mata con tus propias armas, no hay perdón para equipos grandes como el Barcelona. Ser superado claramente por Villarreal y Atlético de Madrid ya me dejó con algunos síntomas, pero el malestar se me agranda cuando recuerdo como se ha sufrido contra equipos cuya plantilla entera se paga con el salario de uno o dos ‘cracks’ catalanes.

El Schalke perdió, pero nadie se atreve a pronosticar que se gana la Champions, pues el rival aparentemente más accesible de la eliminatoria, tuvo tres o cuatro veces más ocasiones de marcar, que los hombres de Rijkaard. Los alemanes se cansaron de fallar y Valdés tuvo que hacer de Casillas para salvarle el puesto al entrenador por una semana más. Después de ver que el Madrid es capaz de perder más de diez puntos en lo que va del año y el Barça, lejos de aprovechar la situación, ha permitido que los de Pellegrini le roben el segundo puesto, no puedo más que sentir pena de saber que al final de la temporada pasada se pudo haber puesto remedio a la debacle que ya se estaba gestando.

Pero no, se proclamó a los cuatro vientos que fulano y mengano iban a volver al nivel de antes y que no se cometerían los mismos errores de exceso de confianza y tal. En parte es cierto, no ha habido derroche de confianza. Es más, los jugadores culés carecen de confianza en sí mismos. Esto se nota cuando la expresión de Xavi y compañía es de desconsuelo al recibir el gol del Betis. Una plantilla segura de sí misma, se hubiera dado ánimos y busca el empate con todo, pero eso no ocurre ahora. No hay liderazgo ni dentro ni fuera de la cancha. Ahora Laporta tiene en sus manos imponer la solución en base al cambio, o confiar en los mismos de toda la vida y destrozar todos los records del cagómetro de Florentino Pérez.

Afortunadamente, cuando el río suena es porque piedras trae. Y si se habla de tanto técnico por algo será. Ahora, junto a los nombres de los días anteriores, ya se ha mencionado a Guardiola como opción de emergencia para las ultimas fechas de ésta campaña, y del ingeniero Manuel Pellegrini como el gran tapado de la directiva. Desde ya, somos muchos los que quisiéramos conocer que nos depara la siguiente temporada, pero creo que tendremos que esperar algunas semanas, pues mientras las posibilidades matemáticas mantengan al Barça en competencia no se sabrá nada.

Aficionado al Farsa, digo… Barça

Es la opinión de Attakinsky, publicada en 30/03/2008. Etiquetas:: Uncategorized | Tags: , , , , , , , , , , , , , , ,

Me pregunto si en esta semana o las que siguen se producirá algún cambio importante en la postura de los principales actores de la parodia de equipo que hemos soportado desde hace poco más de un año, o si Laporta y compañía aún tendrán la cara tan dura como para salir a decir que confían plenamente en Frank Rijkaard y en la actual plantilla. Con mucha decepción he podido observar como semana a semana el tema predominante en este blog es el mal juego del F.C. Barcelona. Situación que no parece que vaya a terminar pronto, a menos que decida escribir acerca de las temporadas anteriores.

Ayer, al finalizar el encuentro contra el Betis, decía el comentarista del canal de televisión que transmite el partido en mi país que el Barça había mostrado dos caras en un mismo partido. Describiendo la faceta de la primera mitad, como la de aquel equipo que controla el balón, que domina y que llega fácilmente, pero que en el segundo tiempo se vio a un conjunto sin ideas, que hacía agua en defensa y sin saber como reaccionar. Con todo el respeto que un profesional de la crónica deportiva merece, me permito el atrevimiento de hacerle una pequeña corrección a sus comentarios. y es que el equipo que mostró doble personalidad en el campo no fue el blaugrana sino el verdiblanco.

En efecto, el Betis no jugó a nada en la primera mitad, regalando el control del esférico al contrario y sin crear peligro al rival. En el segundo tiempo, salio mentalizado, a pelear por la pelota, a no dejar jugar, a crear ocasiones de peligro y como no, a demostrar que los culés siguen siendo los mismos de toda la temporada. El Barça ha brillado cuando se lo han permitido, pero cuando lo han encarado se ha visto como un conjunto vulgar, mediocre y barato. Claros ejemplos de lo primero, son el partido del Celtic en Escocia y el partido de liga contra Levante, pues dieron todas las libertades para que los culés hicieran su juego y acabaron perdiendo. Pero ¿que sucede cuando el contrario sale a quitarle el balón al Barcelona? Ya lo hemos visto en innumerables ocasiones que van desde el doloroso clásico, hasta encuentros vergonzosos como la vuelta en la Copa contra el valencia, y las debacles contra Villarreal y Atlético de Madrid, sin dejar de mencionar otras ocasiones donde los hombres de Rijkaard se vieron muy mal como en el empate ante Almería y la engañosa victoria frente al Valladolid.

Según el refrán, quien no aprende de sus errores, está condenado a repetirlos. La final de la Champions del 94 se perdió no solo por la falta de preparación que denuncia Charles Rexach, sino por exceso de confianza y de fiesta que se armó porque el “Dream Team” ganó su cuarta liga. Doce años después, luego de ganar la final de París, se viajó al mundial de clubes y se cayó frente a los brasileños sin haber dado demasiada pelea. Entonces el “Jet Lag”, la falta de una adecuada pretemporada y la gira por Asia fueron las excusas. Nadie quiso ver allí que algo empezaba a andar mal, porque los blaugrana eran los líderes en la liga. Pero luego de la eliminación en Anfield Road y el bajón de rendimiento bien aprovechado por los de Capello, sonaron todas las alarmas. Entonces se habló del código interno (que Ronaldinho lo ha usado de papel higiénico), de un cambio de actitud que no se ha visto y del regreso del buen juego, cosa que tampoco ha ocurrido en esta segunda temporada de fracaso.

Soñemos con que el Madrid y Villarreal tropiezan ahora y que el Barça logra ganar la liga aunque sea por un punto. ¿Seguirá entonces la farsa o se admitirá que de todas formas muchas cosas están mal? Digo esto porque hasta hace poco, los que denunciábamos lo que ahora es público, fuimos tildados de pesimistas y se decía que no apoyábamos al equipo. Por otra parte, cuando eramos niños, todos nos hicimos los enfermos en alguna ocasión para no ir al cole, pero Ronaldinho lo hace para no entrenar ni aparecer en los enfrentamientos ‘poco trascendentes’. Deco quien sabe, pero cuando aparece no representa un gran cambio. No vale la pena entonces mantener a un “super-crack” en la plantilla si cuando se le necesita brilla por su ausencia.

El martes es la ocasión según unos pocos para demostrar que el equipo si puede ganar la Champions y la liga todavía. Pero la gran mayoría ya nos tememos que será el día en que el Schalke empiece a forjar una humanitaria eutanasia a este proyecto “Rijkaard y Ronaldinho”. Hay que ser realistas y aceptar que aunque difícilmente se gane algo, el cambio es obligado. Que si al holandés le tembló la mano con sus jugadores, a Laporta no le debe ocurrir lo mismo ni con ellos, ni con el entrenador.

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