Sin orgullo
Así me siento, no lo puedo negar. Es más, la vergüenza que parecen no sentir algunos jugadores y hasta miembros de la junta directiva, la siento yo cuando veo los desastres de el Barcelona en esta temporada. Los resultados en sí, no son tan relevantes cuando la imagen mostrada en el terreno de juego habla por sí misma.
Me permito repetir que no es doloroso caer en Mestalla, cuando uno se enfrenta a aquel Valencia sólido, que no deja escapar los puntos y hasta llegó a ser campeón de liga y finalista de Champions. Lo del Ruiz de Lopera es más de lo mismo, pues en otras ocasiones el gran juego del Betis hubiera sido suficiente excusa, pero cuando da todas las facilidades del mundo en la primera mitad y por haberle perdonado la vida te mata con tus propias armas, no hay perdón para equipos grandes como el Barcelona. Ser superado claramente por Villarreal y Atlético de Madrid ya me dejó con algunos síntomas, pero el malestar se me agranda cuando recuerdo como se ha sufrido contra equipos cuya plantilla entera se paga con el salario de uno o dos ‘cracks’ catalanes.
El Schalke perdió, pero nadie se atreve a pronosticar que se gana la Champions, pues el rival aparentemente más accesible de la eliminatoria, tuvo tres o cuatro veces más ocasiones de marcar, que los hombres de Rijkaard. Los alemanes se cansaron de fallar y Valdés tuvo que hacer de Casillas para salvarle el puesto al entrenador por una semana más. Después de ver que el Madrid es capaz de perder más de diez puntos en lo que va del año y el Barça, lejos de aprovechar la situación, ha permitido que los de Pellegrini le roben el segundo puesto, no puedo más que sentir pena de saber que al final de la temporada pasada se pudo haber puesto remedio a la debacle que ya se estaba gestando.
Pero no, se proclamó a los cuatro vientos que fulano y mengano iban a volver al nivel de antes y que no se cometerían los mismos errores de exceso de confianza y tal. En parte es cierto, no ha habido derroche de confianza. Es más, los jugadores culés carecen de confianza en sí mismos. Esto se nota cuando la expresión de Xavi y compañía es de desconsuelo al recibir el gol del Betis. Una plantilla segura de sí misma, se hubiera dado ánimos y busca el empate con todo, pero eso no ocurre ahora. No hay liderazgo ni dentro ni fuera de la cancha. Ahora Laporta tiene en sus manos imponer la solución en base al cambio, o confiar en los mismos de toda la vida y destrozar todos los records del cagómetro de Florentino Pérez.
Afortunadamente, cuando el río suena es porque piedras trae. Y si se habla de tanto técnico por algo será. Ahora, junto a los nombres de los días anteriores, ya se ha mencionado a Guardiola como opción de emergencia para las ultimas fechas de ésta campaña, y del ingeniero Manuel Pellegrini como el gran tapado de la directiva. Desde ya, somos muchos los que quisiéramos conocer que nos depara la siguiente temporada, pero creo que tendremos que esperar algunas semanas, pues mientras las posibilidades matemáticas mantengan al Barça en competencia no se sabrá nada.
