Cambio de ciclo
Es un hecho la presentación oficial del nuevo entrenador del Barça, y con ello se inicia la “era Guardiola” en las extensas páginas de historia del club catalán. Etapa que por el momento todos afrontamos con incertidumbre y como es lógico en estas situaciones algunos con más esperanzas que otros. Yo me incluyo en el grupo de los que creen y confían que al menos en el plano deportivo, las cosas van por buen camino y aunque no exijo resultados a corto plazo, presiento que estamos a punto de ver el nacimiento de un conjunto grande que nos dará muchas alegrías.
Echando una mirada atrás a este blog, he podido constatar como el tono de mis palabras ha cambiado desde hace un par de meses aproximadamente, y lo que era un espacio destinado a expresar mi opinión sobre todo lo concerniente al Barcelona, terminó en la publicación de una crítica sistemática y constante provocada por la triste caída en picado del primer equipo, y en una disminución grande de las ganas de seguir escribiendo regularmente. Ahora me doy cuenta que es necesario dar vuelta de hoja y retomar la idea original. Sin embargo, he tomado la decisión de ir un paso más lejos y hacer cambios también en la estructura, pero no hablaré más d ello sino hasta dentro de uno o dos meses cuando todo esté listo. Es más, esta semana sucedió algo que me hizo recordar acontecimientos sucedidos hace ya mucho tiempo, catorce años para ser más exacto.
Mi querido Barcelona acababa de ganar su cuarta liga de manera consecutiva (y espectacular), además de perder de muy mala manera la final de la Champions frente al Milan. Inmediatamente pasamos de los torneos europeos a vivir el mundial de 1994 en Estados Unidos y como no, en cuartos de final se enfrentaban España e Italia. Aquel partido pasó a la historia por un grave descuido arbitral al no marcar absolutamente nada en un codazo que Mauro Tassotti le propinó a Luis Enrique provocándole una severa hemorragia nasal. Al final dos goles de los hermanos Dino y Roberto Baggio (entonces balón de oro), eliminaron a una selección española plagada de estrellas pero que sumó un capítulo más a su calvario en cuartos de final.
Lo que me hizo recordar fue precisamente la respuesta del propio Luis Enrique cuando se le pregunto por el choque del domingo contra la “squadra azurra”, a lo que respondió “vendetta”. El que es ahora el nuevo entrenador del Barça B y que se consagró como icono blaugrana al mando de Van Gaal, tiene claro que no debe quedar impune ni el codazo que recibió, ni la eliminación de aquel torneo. Sin embargo, también recuerdo que cuando vi la jugada me sentí aliviado de ver que el de la fractura en el tabique era el asturiano y no por ejemplo, uno de los siete blaugranas que jugaron ese partido (Zubizarreta, Ferrer, Nadal, Goicoetxea, Bakero, Sergi y Salinas, no jugaron Guardiola, Beguiristain y Abelardo aún no era jugador culé). ¿Por qué pensé eso? No se debía a que Luis Enrique era jugador del Madrid, sino que en sí era uno de los jugadores españoles que yo más aborrecía.
Todo se debía a su descontrolado temperamento que mostraba en su etapa como defensor lateral derecho del club merengue, que lo llevaba a quejarse con el arbitro hasta porque le había pasado enfrente una mosca. Cada falta por irrelevante que fuera, la protestaba y armaba un teatro tremendo, por lo me parecía demasiado antipático. En 1996 fue dado de baja del Real Madrid y comprado por el Barça en lo que para mí era un error de la directiva y si de jugadores blancos se trataba, hubiera preferido a José Emilio Amavisca. Afortunadamente para el y el Barcelona, logró moldear su carácter llegándose a convertir en líder del vestuario y en uno de los futbolistas que me trae muchos buenos recuerdos.
Así es la vida, y debo reconocer que con su talento cambió grandemente la opinión que yo tenía de él (aunque no creo que le importe mucho). Ahora, años después tengo la esperanza de que los jugadores que vengan esta temporada al equipo, también logren dejar su huella y convertirse en una estrella más de las que han pasado por el vestuario del Camp Nou. También, coincidiendo con el gran ‘21′ blaugrana, apuesto todo por una victoria española frente al conjunto romano.