Ya estalló la bomba
Hace poco más de un mes publiqué en este espacio un artículo titulado “La cuenta regresiva” en la que ya exponía mi temor porque la situación de que el Barcelona estaba vivo en las tres pricipales competencias, no fuera otra cosa que una pura habladuría de la junta directiva, cuerpo técnico y jugadores. Por ese entonces, el Barça quedó fuera de la Copa del Rey y empezaba la cuenta atrás de los títulos que se podían ganar. De los famosos tres, quedamos en dos (fuera de copa frente al Valencia), uno (sin opciones en liga por incapacidad propia) y ahora, cero (el Manchester nos dió el tiro de gracia).
Para colmo de males, el Villarreal tiene cuatro puntos de ventaja en la lucha por el segundo puesto de la liga. Sin embargo, ya anticipaba en la nota anterior mi punto de vista acerca de que adelantar la pretemporada puede tener algo positivo. Además, faltando cuatro jornadas para el cierre de la presente temporada, ya se habla de los posibles fichajes para la próxima. Perfecto, pero ¿y los errores cometidos? Espero que a nadie se le olvide que podemos cambiar la plantilla completa, y seguir igual si no se corrige todo lo que hasta ahora se ha hecho mal.
Cristiano Ronaldo no vendrá al Barça, es incomprable. Pero si se diera el milagro y el equipo blaugrana pudiera ficharle, probablemente no sería lo más adecuado. Digo esto, porque ya se ha visto salpicado en escándalos de fiesta y borracheras nocturnas al igual que Robinho y Ronaldinho. Claro que los primeros dos son más jóvenes que el diez del Barcelona y por eso mismo su rendimiento no se ha visto disminuido aún. Pero el tiempo pasa, los vicios siguen y el cuerpo se desgasta. Y esto no aplica solo al del Manchester, sino a cualquiera que los culés vayan a contratar.
Es obvio que la famosa auto gestión en el vestuario fracasó y no se vio que Frank Rijkaard pudiera tomar las riendas cuando las cosas se ponían mal. No es un mal entrenador, pero le faltó mano dura en el momento adecuado. Por ejemplo cuando empezó el bajón de rendimiento debió aumentar el nivel de preparación física y la seriedad en los entrenamientos. El resto, como alineaciones, sustituciones y la rotación de jugadores es decisión suya y no soy quien para juzgarlo.
Lo que si es seguro, es que el nuevo entrenador debe traer el orden al vestuario sin importar quienes se vayan o se queden, lo importante es conseguir los resultados que se desean. En este punto debo mencionar que si Koeman hubiera logrado meter al Valencia al menos en zona UEFA, sería un genio de mano dura, pero ahora queda como el villano que se atrevió a meterse con Cañizares. No ocurrió lo mismo con Pellegrini, que dejó a Riquelme en el olvido y nadie le critica nada por estar a punto de conseguir el subcampeonato.
En resumen, solo queda esperar lo que nos traerá el mercado de fichajes y que las cosas se hagan bien de hoy en adelante. Como aficionado culé nada me da tanta rabia, como saber que cualquiera de esos tres torneos tirados a la basura, se podrían haber ganado con la gente que tenemos, siempre y cuando todos hubieran dado lo mejor de sí. También espero que este cambio de ciclo nos pueda devolver las alegrías que no hemos disfrutado en dos años.