Euforia no, optimismo sí
El Barça ha dado un gran paso hacia la siguiente ronda de la liga de campeónes, derrotando en el mismísimo Celtic Park a los locales por 2-3. Es muy cierto, con tres goles como visitante, el Celtic está obligado a ganar por dos tantos de ventaja para clasificarse. Que Messi tuvo una gran noche, que los cuatro fantásticos al fin juntos, que gol de un Henry como se le veía en el Arsenal, que las mejoras de Ronaldinho y otro montón de verdades que nadie pone en tela de juicio, propician el optimismo entre los aficionados catalanes y fanáticos culés como yo.
El placer es muy grande, porque se venía de recortarle puntos al Madrid, y porque los merengues se estrellaron en el Olímpico de Roma. Repito, la situación invita al optimismo y la alegría, pero hay que mantener la calma y ser prudente porque aún no se ha logrado nada más que dar el primer paso. Ya Iniesta, fue de los primeros en pedir calma y concentración para el siguiente partido en el torneo local contra el Levante, cosa con la que estoy muy de acuerdo. No es que sea pesimista, sino que tengo mis razones para ser precavido. Razones que expongo a continuación.
La diferencia de cinco puntos es corta, sí, pero no es seguro mantenerla ni recortarla si se juega pensando que ya todo está hecho. Acabamos de verlo cuando el Barça redujo la distancia de nueve a seis puntos. Todo fue alegría y confianza y luego se volvió a estirar a ocho puntotes que solo por desgracia del Madrid se han vuelto a reducir.
Que el Madrid ha entrado en mala racha, ojalá. pero no es seguro. Sin embargo me encantaron las palabras del gran Hristo Stoichkov: “El Madrid no aguantará en cabeza. A partir de ahora va entrar en una bajada difícil de controlar. Es un equipo perdedor y eso se puede ver porque no es capaz de remontar un resultado cuando se pone con el marcador en contra.” Muy cierto, lo hemos visto contra el Betis y la Roma, en donde no pudieron reaccionar.
Los resultados de la Champions ni nos pueden dar una lectura apropiada, pues los blancos se encontraron con un equipo romano que jugó muy a la italiana y supo llevar el ritmo del partido para salir a la contra letalmente. El Barça por su parte, se encontró un desconocido Celtic que lejos de salir al todo por el todo como lo hizo en la primera ronda, se escondió y le dejó el balón al Barcelona esperando alguna lejana oportunidad que sí se les dio.
El equipo catalán, con tremendas facilidades puede desplegar muy buen juego. Pero ha demostrado también que contra equipos muy ordenados como el Zaragoza y el Sevilla, se enreda y no encuentra espacios. Si el Barça pasa a la segunda ronda, seguro el Liverpool o Chelsea o la Roma no lo van a poner tan sencillo como el Celtic. Es allí donde veremos si en realidad lo visto en escocia es más que un chispazo de inspiración.
A lo que quiero llegar, es a la conclusión de que las cosas pintan bien. Se jugó bonito, hubo capacidad de reacción, varios jugadores están volviendo a jugar y sobretodo, a jugar como se espera de ellos. Pero ni la Champions está asegurada, ni se le ha dado alcance a un Madrid con mucha suerte. Es por ello que aún hay que ser precavidos y esperar que el equipo entero no se confíe y a partir de hoy esta inyección de moral sirva para levantar los ánimos en el vestuario y así obtener los resultados que todos hemos esperado.

